En el Pueblo de Equipi, distrito de Acobamba, Provincia de Tarma, Departamento de Junín, PERU, en el año de mil novecientos cincuenta y cinco, en el mes de Abril, conocí la Biblia, y a medida que iba leyendo la Biblia, mi rostro se mudó, y sentí una transformación en mi persona, quedé sorprendido y asombrado; y por su misericordia de Dios, yo Ezequiel recibí la revelación del misterio por primera vez.

Yo Ezequiel, oré al Señor Dios del cielo, y confesé, y dije: Ahora Señor, Dios Grande y misericordioso, escucha mis ruegos, oh Dios del cielo; soy carne y hueso, polvo delante de tus ojos, hombre sin entendimiento, hazme entender sobre el misterio, no entiendo Señor, yo vivo sólo para servirte.

Por primera vez, en la visión de la mañana, oí una voz del cielo, que me hablaba, diciendo: "A tí es dado este misterio de la dispensación, y hablarás hasta lo postrero de la tierra, no estarás más mudo, para esto yo te escogí y sea hecho", yo respondí: Así haré, gracias Señor.

Desde entonces volví mi rostro a Dios, con oraciones y clamores en rogativas, diciendo: Ahora Señor del cielo, dame entendimiento y enséñame sobre tus caminos lo que debo de hacer; luego, en la visión de la noche vino una voz como un trueno y díjome:"Entiende hijo de hombre, he aquí yo te enseñaré lo que has de hacer, lo que ha de suceder y lo que ha de venir".

En la visión de la noche, aparecióme Jesucristo, el Señor, a una distancia aproximada de 50 metros, fui corriendo inclinando mi rostro hacia tierra y dije: Perdóname señor de mis rebeliones y de mis pecados, y díjome:"Yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados, si fueren rojos como el carmesí vendrán a ser como blanca lana".

En la visión de la mañana, ví a Jesucristo, el Señor, a una distancia aproximada de 20 metros, y se acercó donde yo estaba; y con su venida me asombré y caí sobre mi rostro y díjome: "Entiende hijo del hombre, oye lo que te hablaré: hoy delante de tí, mañana y pasado mañana, sea hecha la obra"

Yo Ezequiel, ví esta visión,he aquí venía un anciano de grande edad, su cabellera y su barba era blanca como la nieve, con su venida me sorprendí y no me quedó fuerzas, luego oí la voz de sus palabras y díjome: "Soy pues venido para hacerte saber lo que has de hacer: ¿por qué no sales? ¿por qué no hablas?, sal al campo, habla a los pueblos, allí te esperan."

En la visión de la noche, oí una voz que me hablaba, díjome: "Id a la biblioteca, allí están dos Libros: de la vida y de la muerte; traedme el Libro de la Vida"; al retorno, tomó el Libro de mi mano y abrió el Libro diciendo:"A ti es dado este Libro de la Vida, y todos los que están escritos en este Libro es menester que me sean reunidos, los cuales tienen derecho a la liberación y sea hecho". Yo dije: Así haré Señor, gracias doy. Amén.

Yo Ezequiel, permanecí recibiendo la instrucción Divina continuamente, durante un año; luego, yo fui conducido con mi familia por asuntos de trabajo al lugar denominado Palomar Sanchirio (Chanchamayo), Perú, en el año de mil novecientos cincuenta y seis; estando en ese lugar, yo Ezequiel, seguí recibiendo la instrucción Divina con la guía del Espíritu Santo sin cesar.

...Por primera vez, yo Ezequiel, fui arrebatado en Espíritu, al tercer cielo, luego ví un local con la puerta abierta, ingresé caminando paso a paso mirando el local; quedé espantado y asombrado, ví que todo era metal finísimo y resplandeciente, seguí caminando y llegué a mitad del local, he aquí había una mesa grande rodeada con veinticuatro sillas, pero, no había nadie.

Yo estaba mirando el fondo, he aquí ví una pizarra y dos bibliotecas; oí detrás de mí una voz y volví el rostro hacia donde me hablaba, miré y he aquí una mesa y allí estaban sentados: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo; El me dijo: "Hermano ¡ya llegaste!", y respondí: Ya llegué, Hermano. El me dijo:"El único, a tí esperábamos para comenzar la obra"

El Espíritu Santo, me dijo: "Siéntese Hermano Ezequiel", mientras esperaba, púsose en pie el Padre, luego se dirigió a la pizarra y comenzó a escribir Los Diez Mandamientos, y terminando de escribir, volvióse y sentóse en su mesa. El Padre, él me dijo: "Presto Id y traedme una cartulina de la Biblioteca", y respondí: Amén, Señor.

Saqué luego una cartulina, al retorno dije: He aquí la cartulina, Señor, él me dijo:"Escribe en la cartulina Las Diez Palabras del Pacto, sin añadir ni disminuir";cuando estuve terminando de escribir, díjome el Espíritu Santo:"¿Ya terminó?", respondí: ya terminé. El me dijo:"Traedme lo que has escrito en la cartulina", y entregué al que me hablaba; luego, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo aprobaron, diciendo: "Está muy bien"

Después de aprobar Las Diez Palabras de la Alianza, Las Palabras del Pacto,que estaban escritos en la cartulina; el Espíritu Santo tomó la cartulina y enrrollando lo puso en mi brazo, diciendo:"Id y doctrinad a todos los gentiles, enseñándoles que guarden todos los Mandamientos que os he mandado".

Donde estuviereis y donde fuereis dirás:"Este es el Mandamiento que viendo no habéis visto, y oyendo no habéis entendido, quizás oyendo estas palabras se arrepientan"; el que hablaba conmigo díjome:"Por tercera vez sea predicado, a todas las gentes, el Evangelio de arrepentimiento y la remisión de pecados, en todas las naciones"; hasta aquí el fin de la plática.

...Yo Ezequiel, contemplando la visión del cielo, oí la voz del Señor, y díjome:"Hijo del hombre, estad sobre tus pies, yo te hablaré , lo que has de hacer, les hablarás pues mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son muy rebeldes", y díjome por segunda vez:"Oye con tus oídos, lo que yo te hablo; hablarás pues y harás presto la obra, como está escrito en el libro de Ezequiel, esta es tu vocación y tu responsabilidad".

En el año de milnovecientos sesenta y tres, inicié de predicar en esta capital de Lima(Perú), para cumplir lo que Jehová Dios me ordenó cuando fui arrebatado al tercer cielo, para hablar de las cosas que han de venir y de lo que ha de acontecer en estos últimos tiempos; si no se apercibieren y viniendo la espada lo tomare, morirán por sus pecados; mas el que se apercibiere librará su vida.

...Hasta hoy sigo anunciando lo que ha de suceder, y lo que ha de venir; que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, para restauración de los tiempos establecidos, según el puro afecto de su voluntad, propuesto en si mismo; y sean reunidos todas las cosas, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra; es cumplida la Escritura.

EZEQUIEL ATAUCUSI GAMONAL